La patente en España

La patente es un bien inmaterial. Es cierto que la patente puede ser un documento; el documento en el que se recoge el texto de la invención que queremos proteger.

Pero en este momento hablo del concepto de patente como derecho. La patente constituye el derecho al monopolio de explotación de una invención concedido al solicitante/inventor o sus derechohabientes, por el mero hecho de haber creado esa invención y de haber decidido hacerla pública a través del documento de patente. Hacer pública la invención es fundamental, pues existe la posibilidad para el inventor de guardar dicha invención como secreto industrial.

Y son solamente las invenciones lo que se protege con esta figura. ¿Y qué es una invención? Una invención es una creación del intelecto, que requiere de un problema preexistente en el que el inventor ha invertido cierto ingenio para que la solución que aporte a ese problema no sea fácilmente deducible por un experto en la materia (actividad inventiva), que sea “nueva” (novedad dentro del estado de la técnica*) y que tenga aplicación industrial, es decir, que tenga funcionalidad en un ámbito técnico.

La finalidad de la patente es proteger la explotación de esa invención porque, normalmente, la inversión que se realiza para llegar a ella es muy elevada y el Estado concede el monopolio de explotación al inventor para que vea su inversión recompensada. Por ejemplo, en el mercado farmacéutico, la inversión que se realiza para llegar a descubrir un nuevo compuesto químico supera los varios millones de euros o dólares. Si no hubiera una compensación económica atractiva, la inversión en investigación se reduciría a lo meramente altruista. Y esa compensación se consigue mediante la explotación en exclusiva por un periodo de 20 años, normalmente improrrogables (salvo casos en los que se pueda solicitar el Certificado Complementario de Protección), que el Estado concede al solicitante/inventor de la patente a cambio de la publicidad de su contenido, para ayudar a la evolución de la ciencia y la tecnología.

Para obtener la patente, se debe solicitar a la Oficina Española de Patentes y Marcas y, tras los trámites oportunos, se concede el derecho a la patente. Es decir, tendremos una patente concedida.

*El estado de la técnica es “todo lo que antes de la fecha de la presentación de la solicitud de patente se ha hecho accesible al público en España o en el extranjero por una descripción escrita u oral, o una utilización o por cualquier otro medio”.

Licencia de Creative Commons
El blog de Sara Rodríguez Marín está licenciado bajo la licencia Creative Commons Reconocimiento-CompartirIgual 4.0 Internacional License.

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